Devocional para hoy, Octubre 25

 

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Un Gran Movimiento de Reforma


El que siembra generosamente, generosamente también segará. 2 Corintios 9:6.


Cuando comencemos a comprender el sacrificio que Cristo realizó para salvar al mundo condenado a perecer, lucharemos poderosamente para rescatar almas. ¡Ojalá que todas las iglesias pudieran ver y comprender el sacrificio infinito de Cristo!
En visiones de la noche pasó delante de mí un gran movimiento de reforma en el seno del pueblo de Dios. Muchos alababan a Dios. Los enfermos eran sanados y se efectuaban otros milagros. Se advertía un espíritu de oración como lo hubo antes del gran día de Pentecostés. Veíase a centenares y miles de personas visitando las familias y explicándoles la Palabra de Dios. Los corazones eran convencidos por el poder del Espíritu Santo, y se manifestaba un espíritu de sincera conversión. En todas partes las puertas se abrían de par en par para la proclamación de la verdad. El mundo parecía iluminado por la influencia divina. Los verdaderos y sinceros hijos de Dios recibían grandes bendiciones. Oí las alabanzas y las acciones de gracias...
Los juicios de Dios están en la tierra; bajo la influencia del Espíritu Santo debemos dar el mensaje de amonestación que nos ha sido confiado. Este mensaje debe ser dado con prontitud, renglón tras renglón, precepto tras precepto. Los hombres se verán pronto obligados a tomar decisiones importantes y debemos cuidar de que tengan ocasión de comprender la verdad, de manera que puedan decidirse inteligentemente por el lado del bien. El Señor llama a su pueblo a trabajar—con fervor e inteligencia—mientras se prolonga el tiempo de gracia.
Los miembros de nuestras iglesias deben hacer más trabajo de casa en casa, dando estudios bíblicos y repartiendo impresos. El carácter cristiano sólo puede formarse de una manera simétrica y completa si el hombre considera como un gozo el trabajar de una manera desinteresada en la proclamación de la verdad y sosteniendo la causa de Dios con sus recursos. Debemos sembrar a lo largo de todas las aguas, mantener nuestras almas en el amor de Dios, trabajar mientras es de día y dedicar los bienes que Dios nos ha dado a cumplir cualquier deber que nos toque. Todo lo que nuestra mano encuentre para hacer, debemos hacerlo con fidelidad; cualquiera que sea el sacrificio que seamos llamados a hacer, debemos realizarlo con alegría. Al sembrar junto a todas las aguas, experimentaremos que “el que siembra en bendiciones, en bendiciones también segará” 2 Corintios 9:6...
El Señor me ha presentado la obra que debe ser hecha en las ciudades. Los creyentes que se encuentran en ellas deben trabajar para Dios en el vecindario de sus moradas. Deben trabajar queda y humildemente, llevando consigo doquiera vayan una atmósfera celestial. Si evitan que su personalidad se ponga en evidencia y señalan constantemente a Jesús se hará sentir el poder de su influencia.

 


Extracto del libro "Exaltad a Jesús", sitios: www.HayUnDios.com y www.TheLordLovesYou.com

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