Devocional para hoy

16 de Diciembre

El Mundo Está al Borde de una Crisis Estupenda

¡Ay del día! porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso. (Joel 1:15).

Hoy las señales de los tiempos declaran que estamos en el umbral de acontecimientos grandes y solemnes. En nuestro mundo, todo está en agitación. Ante nuestros ojos se cumple la profecía por la cual el Salvador anunció los acontecimientos que habían de preceder su venida: “Y oiréis guerras, y rumores de guerras... Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestilencias, y hambres, y terremotos por los lugares” (Mateo 24:6-7).

El momento actual es de interés abrumador para todos los que viven. Los gobernantes y los estadistas, los hombres que ocupan puestos de confianza y autoridad, los hombres y mujeres pensadores de todas las clases, tienen la atención fija en los acontecimientos que se producen en derredor nuestro. Observan las relaciones que existen entre las naciones. Observan la intensidad que se apodera de todo elemento terrenal, y reconocen que algo grande y decisivo está por acontecer, que el mundo se encuentra en víspera de una crisis estupenda.

La Biblia, y tan sólo la Biblia, presenta una visión correcta de estas cosas. En ella se revelan las grandes escenas finales de la historia de nuestro mundo, acontecimientos que ya se anuncian, y cuya aproximación hace temblar la tierra y desfallecer de temor los corazones de los hombres.

“He aquí que Jehová vacía la tierra... porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, rompieron el pacto sempiterno” (Isaías 24:1, 5).

“Me duelen las telas de mi corazón:... no callaré; porque voz de trompeta has oído, oh alma mía, pregón de guerra. Quebrantamiento sobre quebrantamiento es llamado; porque toda la tierra es destruida” (Jeremías 4:19-20).

“Porque tú has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, no te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada” (Salmos 91:9-10).

Dios no desamparará a su iglesia en la hora de su mayor peligro. Prometió librarla y declaró: “Yo hago tornar la cautividad de las tiendas de Jacob, y de sus tiendas tendré misericordia” (Jeremías 30:18).

Entonces se habrá cumplido el propósito de Dios; los principios de su reino serán honrados por todos los que habiten debajo del sol.