Devocional para hoy

30 de Abril

Hay que Comer el Pan de Vida

Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor. (1 Corintios 13:13).

Tenemos una abundancia de sermones. Lo que más se necesita es amor por las almas que perecen, ese amor que procede en ricas corrientes del trono de Dios. El verdadero cristianismo difunde el amor por todo el ser. Alcanza a cada parte vital del cuerpo: el cerebro, el corazón, las manos ayudadoras, los pies, y capacita a los hombres a mantenerse firmes donde Dios requiere que se mantengan, de modo que no tracen senderos torcidos para sus pies, para que el cojo no se extravíe. El amor ardiente y abnegado de Cristo por las almas que perecen constituye la vida misma de todo el sistema de la cristiandad.

¿Cuál es la interpretación bíblica de Dios? “Dios es amor”. Dios manifestó su amor por la humanidad al dar a Cristo a nuestro mundo. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). Sí, “vida eterna”. Este es el amor que es el cumplimiento de la ley. Unicamente la persona cuyo corazón esté lleno de compasión por el hombre caído, que ama con un propósito, y que demuestra su amor mediante la realización de acciones semejantes a las de Cristo, será capaz de soportar la visión del Invisible. Puede conocer a Dios únicamente la persona que ama a sus semejantes con un propósito. Quien no ame a aquellos por quienes el Padre ha hecho tanto, no conoce a Dios. Esta es la razón por la que hay tan poca vitalidad genuina en nuestras iglesias. La teología no tiene valor a menos que se halle saturada con el amor de Cristo.

Dios es supremo. Su amor aceptado en el corazón humano conducirá a la realización de obras que lleven frutos de acuerdo con la semejanza del carácter de Dios.

“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad” (1 Corintios 13:4-6). ¡Benditas hojas del árbol de la vida! “Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor” (vers. 13).

“Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre” (Salmos 103:1), porque nuestro Libro Guía es tan claro y definido. Otros tal vez no sigan el sencillo “escrito está” que Cristo empleó cada vez para enfrentarse con su enemigo caído, pero sigamos el ejemplo del Salvador. Mientras menos expresemos nuestras propias opiniones humanas, más pura y llena de gracia será nuestra conversación. El Señor espera que nuestra habla sea santificada, porque es un sabor de vida para vida.