Devocional para hoy

12 de Julio

El Valor de un Alma Perdida

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros. (1 Juan 4:10).

Los fariseos decían que si Jesús hubiera sido un profeta verdadero habría estado de acuerdo con ellos y habría predicado sus preceptos y máximas y que habría tratado a los despreciables publicanos y pecadores como ellos lo hacían. Al dar a su Hijo para que muriera por los pecados del mundo, el Señor Dios puso de manifiesto la estima en que tenía a los seres humanos; porque al dar a Jesús al mundo, les entregó el mejor regalo del cielo. Debido a este sacrificio inapreciable se requiere la más profunda gratitud de cada alma. No importa cuál sea la nación, pueblo o lengua, si se trata de una persona blanca o negra, todavía mantiene la imagen de Dios, y “el estudio propio de la humanidad es el hombre”, considerado a partir del hecho que ha sido comprado por la sangre de Cristo. Demostrar desprecio o manifestar odio hacia cualquier nación es revelar una característica de Satanás.

Dios demostró el valor que había colocado sobre el hombre al entregar a Jesús a una vida de humillación, pobreza y abnegación, al desprecio, el rechazo y la muerte, para que el hombre —su oveja perdida— pudiera ser salvo. ¿Es de extrañarse, entonces, que todo el cielo se interese en el rescate del ser humano? ¿Hay que admirarse del hecho de que mil veces diez mil, y millares de millares de ángeles se ocupen en subir y bajar por la escalera mística para ministrar a los que serán herederos de la salvación? Los ángeles no descienden a la tierra con el fin de denunciar y destruir, ni para gobernar y exigir homenaje, sino que son mensajeros de misericordia que colaboran con el Capitán de las huestes del Señor, para ayudar a los agentes humanos que salen a buscar y salvar a la oveja perdida. A los ángeles se les pide que acampen alrededor de los que temen y aman a Dios.

La simpatía de todo el cielo se interesa por las ovejas que vagan lejos del redil. Si los fariseos hubieran estado trabajando en armonía con Dios, en lugar de aliarse con el adversario de Dios y el hombre, no se los habría encontrado despreciando la compra hecha con la sangre de Cristo. A medida que los engaños de Satanás son eliminados de las mentes humanas, cuando el pecador mira al Calvario, y ve la raza arruinada y apóstata, contempla el amor de Dios y se conmueve profundamente por él, y experimenta el arrepentimiento. “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros”.

¡Oh, si pudiéramos comprender el amor de Dios y entender, aunque fuera levemente, la compasión que se ha manifestado hacia el hombre caído! ¡Cómo habríamos de mirar y vivir! Al contemplar a Cristo el carácter del hombre es transformado de gloria en gloria. Así se participa en el conflicto entre la luz y las tinieblas. ¡Mira, pobre pecador representado por la oveja perdida que el pastor salió a buscar, mira a la cruz! En el pobre ciego a quien el pastor compasivo le restauró la vista, había uno a quien los fariseos santurrones consideraban digno únicamente de odio.